ya no creo en poemas escritos en papel reciclado
ni en la suave poesía de las servilletas
ya no creo en el juego que han impuesto las odas
nerudiana mirada de años frente al mar
rimas inverosímiles que juegan al sonsonete
de las olas perdidas en riscos
que de miedo
se pegan a la piel de los bañistas
ya no creo en el valor del héroe
demasiadas promesas voces gritos
poca sed satisfecha poca mano desnuda
estoy harto de lunes sin domingo
y de leer esos libros obligados
estoy harto de hablar a las ventanas
y que ellas respondan con destellos de mar
falsos por citadinos los recuerdos del agua
con ellos se repone la soledad de pie
no quiero más poetas en la puerta trasera
ni en la salida de urgencia
ni en la escalera de incendios
nada ocupa el nado del suicida
sólo la espera del anacrónico cartero
que siempre llama dos veces
a la puerta del infierno
¡Tremendo! ¿A qué tantas esperas para encontrar decepciones, lugares vacío, sitios comunes? Al final de todo amargura, soledad, irrevocable pérdida de paisajes poseídos...
ResponderEliminarya no crees en muchas cosas, pero creíste en algún momento de tu vida...creo que eso es lo que más nos duele, que alguna vez creímos
ResponderEliminar"estoy harto de lunes sin domingo
y de leer esos libros obligados"
¡ENORME!