lunes, 30 de abril de 2012

SONETO


Mañana saltarán las cartulinas,
continua soledad de las paredes,
eterno resplandor de bambalinas,
mano simple, rasguño de burgueses.

Impávida mirada de ocelote,
boca abierta peldaños de ternura;
las paredes confunden los barrotes
de esta cárcel moral de la impostura.

Y saltan los bajeles de la vida,
navegan sobre olas de clausura,
en el mar de las viejas avenidas,
donde el temor se ofrece a la cordura,
como prenda que empeñan los suicidas,
para rimar amor con amargura.

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